Han pasado 16 años desde que dejé el colegio. En ese tiempo he seguido estudiando, he salido con amigas y he hecho nuevas amistades, he viajado, he tenido cientos de trabajos, me he arrejuntado, luego me he casado, he tenido una hija, he vuelto a tener cientos de trabajos, me he cambiado de casa siete veces (lo juro), he vivido en tres ciudades distintas, he tenido crisis de pareja, de amistad y de familia, han muerto seres queridos y cercanos, han pasado cosas espectaculares y otras menos… desde luego no se trata de poner al día a nadie, pero sinceramente, reencontrarme con ex compañeras (mi colegio tenía la educación diferenciada y sólo éramos niñas) es como reencontrarme con un desconocido en el autobús. Lo único que tenemos en común es un recinto y una seudoeducación dada por monjas.
En fin, que el feisbuc lo carga el diablo. Puede ser una arma de lo más devastadora… el domingo os lo cuento.
