Decidí educar a Coco en la crianza con apego. Mucha gente no sabe en qué consiste y piensan que se trata de no educar a los niños y dejarlos como si fueran salvajes. Muy lejos de la realidad: nada como leerse los libros de la psicóloga infantil Rosa Jové o el pediatra Carlos González para saber que la crianza con apego es la educación basada en la empatía, el amor y la comprensión. Parece que los niños dependientes se convierten en adultos independientes, y al contrario (un bebé desatendido de amor y comprensión se convertirá en un adulto dependiente de cariño y aprobación constante).
Confío en que así sea (los estudios basados a tal efecto dan la razón a la teoría) pero ya veo en mi pequeña los avances en ese sentido. Coco es una niña tan independiente que no hizo falta enseñarla a andar: un día se levantó del suelo y ante los atónitos ojos de una servidora dio sus primeros pasos sin agarrarse a nada con el año cumplido. Ahora ha vuelto a sorprenderme: decidí que el año que viene las cuidadoras de la guardería me asesoraran para ir quitándole el pañal poco a poco… pues bien, el otro día me avisó mientras tendía la ropa: “mami ven”. Me llevó de la mano al cuerto de baño, había sacado el orinal de donde lo tenemos guardado, se había quitado el pañal y ella solita había hecho su caca en él. Tiene dos años y dos meses, y veo que avanza sin mi ayuda… ¿hasta cuándo será así?
El apego y los avances
Escrito en Cosas que pasan
¿Qué tienes más de 30 años y no sabes que hacer con tu vida? Ya somos tres.
Parece que a estas edades uno tiene que tener claro en este mundo: el trabajo, lo que espera de la vida y lo que la vida espera de uno… pero a veces es más interesante seguir remando a la deriva, a muchos eso nos da vidilla.
A uno que esas cosas le dan vidilla es a Steve Jobs, fundador de Apple en su garaje y más adelante de Pixar. Podría pensarse que Jobs es un hombre con una vida organizada y completa, estudiada al milímetro… pues mejor escuchar el discurso que dio a unos jóvenes recién graduados de Stanford. No tiene precio:
Escrito en Cosas que pasan
Justicia para todos
Estoy orgullosa del vídeo que han grabado algunos miembros de las artes escénicas y de la cultura de nuestro país, con el propósito de concienciar a buena parte de nuestra sociedad de la importancia de la justicia con las víctimas del franquismo para encontrarnos con una paz plena en nuestra democracia.
Aquí lo dejo, para que los detractores de la memoria histórica encuentren en su corazón una excusa para permitir hacer justicia en este país.
Escrito en Cosas que pasan
Las maldiciones chinas
Hay una maldición china que dice algo así: “Ojalá obtengas lo que deseas”. A lo largo de mi vida me he acordado de está maldición casi cada vez que obtenía algo que deseaba. Creo que una de las grandes losas de la humanidad es obtener el objeto de deseo y ser infeliz con él.
Empeñarse en algo a veces no es la mejor manera de conseguir algo. En mi empeño por encontrar la felicidad completa soy de las que he arriesgado, he luchado y peleado por tener lo que quiero. Casi siempre lo he conseguido, por no decir siempre (ahora mismo no recuerdo haber deseado algo fervientemente y no haberlo conseguido), pero a mi pesar eso no ha significado obtener la felicidad plena, parece que en el momento en el que me dan la piruleta que ansío, su sabor ya no me vuelve tan loca. Estoy segura de que esto tiene un nombre en psiquiatría y no quiero ni saberlo.
Para futuros deseos, casi mejor que me quedo con lo que tengo…
Escrito en Mis evaporaciones
Facebook, blogs y ese montón de cosas de las que la gente echa pestes
Es muy habitual encontrarte a gente que no le gusta Facebook por distintos motivos. Es una opción como otra cualquiera, pero entonces, ¿por qué siguen estando en dicha red social? Estas personas suelen utilizar esta herramienta para acumular amigos y amigos pero no hacen nada más, no aportan nada en absoluto. Y yo me pregunto: ¿para qué eres de Facebook entonces? Es como si tienes una cuenta de correo en la que sólo añades cuentas de correo pero nunca mandas ningún e-mail. No tiene sentido. No tiene sentido ser de Facebook y no colgar absolutamente nada (no me refiero sólo a fotos, que cada uno es muy suyo con su vida privada, sino a enlaces interesantes, comentarios, etc.), no comentar absolutamente nada y no participar en nada. Para eso, amigo, vete del feisbuk. Creo que nunca en la vida me engancharía al Farmville o similares, pero los que lo hacen, ¡al menos aportan algo a la red!
Con Twitter pasa lo mismo. Yo reconozco que Twitter no me atrae igual que Facebook, pero debo estar ahí y actualizar mis tweets de vez en cuando para hacer notar al resto del mundo que sigo al pie del cañón (es posible que Twitter sea más profesional que otra cosa, al menos en mi caso).
Con los blogs igual: si no tienes inquietudes de ningún tipo, encuentro normal que no te interesen los blogs y las opiniones de la gente que escribe en ellos. Pero si te pica la curiosidad sobre viajes, cine, literatura, arte, política, cocina, qué se cuece en tus ONG favoritas, qué opinan las personas que te parecen interesantes, o si quieres saber rutas para hacer en bicicleta, tu mundo es Internet y los blogs.
Vamos, que este post va dirigido para todos los que no entienden Internet todavía, que es un mundo interactivo donde sólo ser mirón es muy pero que muy feo…
Escrito en Mis evaporaciones
Reuniones del colegio 15 años después
Han pasado 16 años desde que dejé el colegio. En ese tiempo he seguido estudiando, he salido con amigas y he hecho nuevas amistades, he viajado, he tenido cientos de trabajos, me he arrejuntado, luego me he casado, he tenido una hija, he vuelto a tener cientos de trabajos, me he cambiado de casa siete veces (lo juro), he vivido en tres ciudades distintas, he tenido crisis de pareja, de amistad y de familia, han muerto seres queridos y cercanos, han pasado cosas espectaculares y otras menos… desde luego no se trata de poner al día a nadie, pero sinceramente, reencontrarme con ex compañeras (mi colegio tenía la educación diferenciada y sólo éramos niñas) es como reencontrarme con un desconocido en el autobús. Lo único que tenemos en común es un recinto y una seudoeducación dada por monjas.
En fin, que el feisbuc lo carga el diablo. Puede ser una arma de lo más devastadora… el domingo os lo cuento.
Escrito en Cosas que pasan
Mi reconciliación conmigo misma
Ya he hecho las paces conmigo misma. Ya está, acepto mis circunstancias. Hay gente que vive frustrada toda su vida esperando que el destino le depare un futuro que soñaba de éxitos profesionales, amores varios y una vida vivida. Pues yo no. En esta vida se trata de tomar decisiones y de arriesgarse.
Tengo la suerte de ser una persona poco materialista, no deseo grandes casas ni coches espectaculares. Por lo tanto por ahí no me puede venir la frustración.
En el amor soy la persona más flexible y menos celosa que hayas conicido. No creo en la fidelidad como la base de una relación de pareja pero soy fiel, no creo en el matimonio pero estoy casada, y sobre todo, creo en el amor como algo tan grande que no solo abarca la pareja, abarca todo lo que me rodea. No se si esas espectativas pueden venirse abajo en algún momento. Veremos.
Con respecto al trabajo tengo la ambición justa, no pretendo llegar a lo más lejos, sino a lo que me satisfaga y acomode mi vida lo más posible.
A la gente ya no le pido nada. A los amigos que me quedan que me entiendan, que yo les entiendo a ellos. Si pierdo otro más por el camino, pensaré: “más se perdió en Cuba y vinieron todos cantando”.
Sólo podría sentirme fracasada en una cosa: que mi hija no fuese feliz. Espero que el parenting attatchment no esté equivocado.
Escrito en Mis evaporaciones
Las absurdas cosas por las que babeamos los padres
Menos mal que las mamás no hablamos de verdad de nuestros retoños cuando nos pregnutan. Al menos yo. He de confesar que de las cosas que más orgullosa me siento de mi niña son banalidades que cualquier persona en su sano juicio jamás mencionaría en una lista de aptitudes de sus bebés. Normalmente dirían que su bebé gatea, dice frases completas o recoge los juguetes siempre. Para mí los logros de mi pequeña que más satisfacción me han dado no tienen nada que ver con eso: rompí a reir el día que la ví cogiéndose los pies y limpiándose las pelotillas de entre los dedos (ritual que hace cada vez que tiene los pies descalzos), o cuando se sonó los mocos por primera vez (esperaba ese momento como agua de mayo). Sin embargo no recuerdo su primerísima palabra, ni cuando la entendí por primera vez en algo. Una vez, hablando con una compañera de trabajo que acababa de tener un bebé, me contó que la dejaba llorar a espacios de no más de 15 minutos (15 minutos en un bebé… deben ser como tres días de desolación) y yo le dije que nunca había dejado llorar a mi hija. Entonces me soltó un bonito sermón en el que me indicaba que sus padres habían actuado así con ella y sus dos hermanos, y que su hermano era un reconocidísimo ingeniero industrial, socio de una gran multinacional, y su hermana profesora de fisioterapia en la universidad… no fui capaz de decirle que yo no quería ni remotamente que mi hija hiciera eso. Creo que los planes que tengo para mi hija son mucho más simples: sólo quiero que sea feliz. Ahora y siempre.
Escrito en De mami por la vida
Mi primer post del año, para Coco
Sí, lo sé, tengo abandonadito este blog (es que me tengo que ocupar de otros dos y no doy a basto, además, estoy en pleno proceso de expansión y con mi espíritu emprendedor y no tengo tiempo de más), pero mi primer post de este año se lo dedico a mi gorda Coco, que me alegra cada día una existencia desconcertante. Coco, para que veas que no lo hacemos mal del todo.
Escrito en De mami por la vida
Propósitos para el 2010
Cuando tenía 16 años una amiga y yo hicimos una lista de todas las cosas que queríamos hacer antes de los 35 años. Por suerte o por desgracia encontré esa lista hará unos dos años (con 30) y me di cuenta que lo que quería ser con 16 años había cambiado mucho 16 años después. Tanto, que no tuve ningún remordimiento de conciencia al ver que no había cumplido casi nada. Supongo que es este uno de los motivos por los que no hago listas de ese tipo.
Cada final de año mucha gente hace su lista de intenciones para el año entrante: yo no. Quizá por ello tampoco la he incumplido, y por lo tanto no me frustra cada año que pasa y no cumplo con mis deberes. Pero eso va a cambiar, este año me he armado de buenos propósitos para el año 2010, y estoy dispuesta a cumplirlos o a cargar con la losa del fracaso en el 2011.
Dicen que la felicidad no existe, que sólo hay pequeños momentos que nos dan sensación de felicidad. Pues en el 2010 quiero ser completamente feliz. ¿Utópico? Veréis como no, en el 2009 he estado a punto de ser feliz en un 90%.
Para conseguir mi primer propósito se tienen que cumplir los siguientes:
- Mi familia sana.
- Tener éxito en mis objetivos laborales.
- Lo demás vendrá rodado, que yo lo sé.
Lo voy a cumplir. El año que viene os lo cuento. Feliz año nuevo.
Escrito en Mis evaporaciones



